Client Onboarding Portal
El encargo llegó de una editorial independiente que necesitaba ordenar la entrada de nuevos autores al catálogo. Hasta ese momento, cada incorporación se gestionaba por correo, con referencias dispersas y sin un registro visual del proceso. El portal de incorporación se pensó como una pieza interna, pero con la misma sensibilidad editorial que aplicamos a las cubiertas.
El trabajo consistió en definir un flujo claro: recepción del manuscrito, revisión de la propuesta visual, asignación de ilustrador y seguimiento de la dirección de arte. Para cada etapa se diseñó una ficha visual que incluye la paleta cromática sugerida, referencias tipográficas y un espacio para los bocetos iniciales. Así, el equipo editorial puede comparar decisiones de una misma serie sin perder el contexto de cada libro.
La implementación se hizo en dos meses, con reuniones semanales para ajustar los campos del formulario y las vistas previas. El resultado es un sistema que no reemplaza el criterio editorial, pero lo documenta: cada proyecto nuevo queda registrado con su historia visual desde el primer día.
- Definición de etapas del flujo editorial y responsables por fase.
- Diseño de fichas visuales con paleta, tipografía y espacio para bocetos.
- Pruebas con tres proyectos reales antes de la puesta en producción.
- Manual breve de uso para el equipo de la editorial.
Lo más valioso del proceso fue comprobar que el portal no solo organiza tareas: también ayuda a que los autores entiendan cómo se construye la imagen de su libro. Al ver las referencias y las decisiones de color, participan con más confianza en las conversaciones sobre la cubierta.
Si trabajás con editoriales o gestionás proyectos de ilustración, este caso puede servirte como punto de partida para ordenar tu propio flujo de trabajo.
Lo que dicen quienes encargaron ilustración
Editores, diseñadores y gestores culturales comparten cómo fue trabajar con Oklavie Studio y qué resultado obtuvieron en cada encargo.
La cubierta para nuestra novela llegó con tres propuestas de dirección de arte y un documento de proceso que usamos para presentar el libro al equipo comercial. Eso no lo habíamos tenido antes con otros ilustradores.
Necesitábamos un afiche que funcionara en la vía pública y en redes. La paleta en crema y naranja quemado se mantuvo legible en ambos formatos, y el retrato conceptual generó conversación antes del festival.
El sistema de identidad para nuestro sello incluyó tipografías, paleta y una serie de ilustraciones modulares. Hoy las usamos en cubiertas, separadores y redes sin perder coherencia.
El retrato conceptual para la campaña de una autora emergente se adaptó a la feria del libro y a la web. El proceso de bocetos nos permitió ajustar la mirada del personaje antes de la entrega final.
La documentación del proyecto —bocetos, paleta, tipografías— nos sirvió para explicar la pieza al consejo editorial. Ese nivel de detalle hizo que la aprobación fuera directa.
Encargamos una serie de retratos para una exposición sobre memoria y territorio. La dirección de arte mantuvo la serie unificada y cada pieza conservó su propia narrativa visual.